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viernes, 15 de abril de 2016

Hno Victorino: Medalla Carlos Manuel de Céspedes

En los años durante los cuales el Hno. Victorino permaneció en Cuba, recibió numerosas condecoraciones de las cuales me gustaría hablar en este espacio. Muchas de ellas fueron recibidas en la intimidad del Colegio San Juan Bautista de La Salle del Vedado, delante de muchos y muchas federadas. Los mismos que le siguen invocando hoy. 



Una de las primeras condecoraciones fue la Orden Nacional de Mérito Carlos Manuel de Céspedes, otorgada a personas nacionales o extranjeras en el ejercicio de cargos diplomáticos o consulares, misiones especiales, congresos o conferencias internacionales o por eminentes  servicios prestados a Cuba y a la humanidad. Otros que ostentaron en sus viriles pechos esta orden cubanísima fueron el Hno. Quadrat Lèon, eminente botánico; S. E. R. Mons. Manuel Artega, primer cardenal cubano; S. E. R. Mons. Boca Masvidal, Alberto I de Bélgica, Ernest Hemingway y el federado Dr. Julio Morales y las queridas damas Candelaria Acosta y Dulce María Loynaz.

La Orden fue creada por el Decreto Presidencial No. 486 del Presidente Gerardo Machado, el 18 de abril de 1926, publicado en la Gaceta Oficial de la República el día 20. La fecha escogida para firmar el Decreto Presidencial fue el 18 de abril, ya que ese día se conmemoraba el 108 aniversario del natalicio del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, primer Presidente de la República en Armas. Se otorgaba el 10 de octubre, fecha del aniversario del Grito de Yara y el 18 de abril, natalicio de Céspedes.  

Detalle. Anverso

Estas condecoraciones se acuñaron generalmente en metal precioso, con esmaltes de vistosos colores, y fueron fabricadas en un taller de alto prestigio, el de Antigua Vilardebó y Riera, de La Habana, una gran casa de orfebrería de Cuba, de renombre mundial, donde se manufacturaron casi todas las Condecoraciones de Cuba de la época Republicana.

La medalla de la orden consistía en la efigie de Céspedes en un medallón de oro circular, rodeada de una banda en esmalte azul en el cual se lee: "Carlos Manuel de Céspedes, 1868" (el nombre del héroe y el año del levantamiento de La Demajagua, 1868. En el medio una joya casi circular con bordes de hojas de laurel unida en su base por un lazo de oro. En torno a esta una guirnalda con cuatro estrellas que representan los cuatro estados en que estaba dividida la república en 1868: Oriente, Camagüey, Las Villas y Occidente. Saliendo de esta diez hojas de acanto radiadas que representan el décimo mes del año (octubre, mes del alzamiento del Grito de Yara).

Detalle Anverso

En el anverso figura sobre esmalte blanco el escudo nacional de Cuba. La medalla pende de una cinta de muaré azul marino.  La joya pende de una cinta de moaré azul marino.  La Gran Cruz tiene además una placa de 10 rayos de oro (5 lisos y 5 adiamantados), alineados con 10 hojas de acanto (cinco lisos y cinco adiamantados).

Siendo el Presidente el Gran Maestre de la Orden, tenía el poder de conferir esta condecoración. En este caso, Grau San Martín fue quien la otorgó al Hno. Victorino. Lo más probable es que el nombramiento haya sido efectuado el 10 de octubre para entregarse posteriormente. Los periódicos de la época hicieron alusión a este hecho, y se seleccionó el 11 de febrero para entregarla como veremos a continuación:

Diario de la marina, 11 de febrero de 1947: 10

Las juventudes de acción católica agasajara esta noche al Hno. Victorino.

En la oportunidad de celebrarse el XIX aniversario de fundada la Federación de las Juventudes de Acción Católica Cubana, esta ofrecerá al Rvdo. Hno. Victorino D. L. S. un homenaje con motivo de haber sido condecorado por el Gobierno de la republica confiriéndole la Orden de Carlos Manuel de Céspedes, y que le será impuesta por el Eminentísimo señor doctor  Manuel Artega y Betancourt, Príncipe de la Iglesia, a nombre del Gobierno.
Según nos informan Fr. Pablo de Lete, Consiliario; la señorita Blanca Hernández Herrera, presidenta, y el doctor Ramón casas Rodríguez, presidente de la aludida Confederación, el homenaje tendrá efecto hoy a las 8 p.m. en el Colegio de La Salle, Vedado.


Diario de la marina, 12 de febrero de 1947: 10
  Por el Dr. Francisco R. Frerán y Rivero

 SE LE TRIBUTO UN HOMENAJE AL HNO. VICTORINO

Las  Juventudes Católicas se lo ofrecieron anoche. Recibió la Medalla de C. M. De Céspedes.

Anoche, a las 9, se celebró en el colegio de La Salle del Vedado un homenaje al Hno. Victorino, fundador de la Federación de Juventudes Católicas  con motivo de haber recibido este la medalla por parte del  Gobierno de la Orden Carlos Manuel de Céspedes y de celebrarse el XIX aniversario de la fundación de las juventudes católicas.
El conjunto polifónico del Instituto de La habana tocó el Himno Nacional. A continuación la señorita Blanca Hernández, presidenta de la rama D de la juventud femenina de Acción Católica pronunció las palabras de apertura.

PALABRAS DE BLANCA HERNANDEZ
La señorita Hernández se refirió a la personalidad del Rvdo. Hno. Victorino recordó los primeros tiempos de la Federación, cuando él trabajó casi sólo y finalizó sus palabras expresando el agradecimiento de todos los federados al Hno. Victorino por haber comenzado tan grande obra.
Las señoritas Myriam de Cinca y Hortensia Lanza ejecutaron un dúo de arpa que gustó mucho a la concurrencia. El Doctor Ramón Casas  Hernández, presidente de la juventud masculina de Acción Católica dio lectura al ofrecimiento del homenaje.

PALABRAS DEL DR. RAMON CASAS
 El doctor Ramón Casas hizo una historia sintética de la Federación. Recordó los tiempos malos y los tiempos buenos; señaló que el espíritu del homenajeado había hecho posible la realización de la obra y terminó diciendo que nadie como él se merecía el homenaje.
El Eminentísimo señor Cardenal Arzobispo de La Habana, procedió a condecorar al Rvdo. Hno. Victorino con la medalla de la orden Carlos Manuel de Céspedes. El Hno. Victorino dirigió la palabra a la concurrencia agradeciendo el homenaje.

PALABRAS DEL H. VICTORINO.

El Hno. Victorino, con sencillas frases, agradeció el homenaje. Dijo que lo había iluminado la Santísima Virgen María y que él confiaba mucho en el éxito de la Federación, porque la juventud lo puede todo con su entusiasmo y su fe.
 La señorita Georgina Loy, notable recitadora procedió a declamar varias poesías y el conjunto Polifónico del Instituto de La Habana ejecutó las siguientes piezas musicales: La Bayamesa, la Rosa Blanca, El Mambí, y la Habanera del maestro Sánchez de Fuentes.
A cargo de Su Eminencia Monseñor Manuel Arteaga estuvo el resumen del acto en el cual se refirió a la figura del Hno. Victorino, diciendo que honrar a quien lo merece, nos honra. Añadió que el futuro de la patria dependía de los esfuerzos que realizaran los jóvenes de hoy y felicitó, para terminar, al Hno. Victorino.
Y con las notas del himno de las juventudes católicas finalizó el acto.

Manuel Bonet