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viernes, 15 de abril de 2016

Las escuelas de las Siervas de María en Cuba (1875 - 1900)

Hay en la casa, dos tomos de la obra Historia de la educación católica en Cuba1582 - 1961 de la querida Teresita Fernández Soneira, que recogen parte del legado educativo de la Iglesia a nuestra patria. En alguna conversación vía internet, salió el tema  que hoy me ocupa y la existencia de fuentes que precisan la existencia de escuelas regentadas por las Siervas de María Ministras de los enfermos en Cuba. Desgraciadamente no contamos con las listas de aquellas que en otrora calendas fueron educadas por ellas por la destrucción de sus archivos en 1961.  De la  labor  escolar desempeñada quedan memoria en dos mujeres grandes, heroicas: Josefa Segovia, cofundadora de la Institución Teresiana y la Madre Ma. Soledad Sanjurjo, Sierva de Maria, ambas camino a los altares. 

  • Colegio de Santiago de Cuba (1876 - 1879)


Al llegar las primeras Siervas de María a Santiago de Cuba el 8 de marzo de 1875, en las inmediaciones del edificio donde se alojarían, hoy el actual Templo de los Desamparados, se tenía una pequeña escuelita para las niñas de la barriada a las que se les dio vacaciones por tiempo indefinido. En junio de 1876 volvió a abrirse el colegio, que se puso bajo la dirección de Sor Caridad Vieites. Este colegio cerrará en 1879 al verse obligadas las Hermanas a dejar la dirección del mismo para poder asistir a los numerosos enfermos de cólera en la ciudad. La Hermana encargada de la instrucción era Sor Caridad Vieites. 

  •       Fundación del Colegio Llaca de Cárdenas.(1890 – 1900)

En el mes de enero de 1890, durante la visita de la Rvda. Madre General Josefa Díaz a las comunidades de Cuba, estando en el Hospital de Cárdenas, se comentó otra  fundación en esta ciudad. Los médicos D. Octavio Smith y D. Joaquín Otazo, comentaron el deseo que abrigaban de poder contar con una casa para asistencia a domicilio y que se encargaran de la educación de la juventud. La Madre General contestó que no tenía inconveniente en acceder a su súplica, siempre que pusieran a disposición de las Hermanas una casa o local apropiado. Como ninguno de los señores poseía los recursos en ese momento para hacer realidad su sueño, aquel asunto quedó en una plática de carácter filantrópico sin mayores respuestas.

En un momento posterior que no podemos cifrar, se hallaba la Madre Filomena con Doña Teresa Pozo de Vega, quien retomó el proyecto y sugirió pedir al Ayuntamiento el “Colegio Llaca”.



El Colegio Llaca fue inaugurado el 25 de julio de 1885 y recibió éste nombre en honor a su principal donante y promotor Don Francisco de la  Llaca y Sotero, alcalde de la ciudad. Este alcalde donó sus salarios correspondientes, de su cargo, durante los años 1883 y 1885, para la creación de esta escuela, apoyado por los vecinos con sumas de dinero y materiales. Ubicado en Real esquina a Minerva, está destinado a estudiantes de ambos sexos con carácter privado. Tres años después pasa a ser regentado por la Congregación “Siervas de María”[1].

Animadas y motivadas, las Hermanas solicitaron al Excmo. Sr. Ayuntamiento de esta ciudad, el nombrado colegio, que les otorgado como vivienda con la sola condición, de que habían de dar educación a las niñas. Por lo cual se firmó el acta de fundación el 13 de diciembre de 1890.

Puesto que las Hermanas no podían abandonar el Hospital y se necesitaban más religiosas para poder establecerse en el Colegio, la comunidad postuló entre conocidos hasta que obtuvo lo suficiente para costear los pasajes de las que habían de encargarse del colegio.  Sor Gabriela Pastor se esmeró y preparó todo para la llegada de las Siervas a las instalaciones escolares.

La comunidad estaba formada por Madre Elisa de Diego como Superiora, Sor Agueda Aldás, Sor Beatriz Urrutia, Sor Isidora Gorricho, Sor Idelfonsa Azcoidi, Sor Laura Ureñal y Sor Salvadora Adrían.  Inicialmente pasaron algunas necesidades, pues no se contaba con ningún tipo de apoyo económico, providencialmente recibieron un donativo de treinta pesos y el dueño de un almacén de comestibles les regaló un pedido que le hicieron.

Pronto el colegio comenzó su andadura de la mano de las Siervas de María. Las niñas se sentían en casa y las religiosas se empeñaban en dar lo mejor de sí.

Las dificultades no se hicieron esperar y estas vinieron de la mano del Cura Párroco que les depojó sin ninguna razón del Reservado. En dos ocasiones hizo lo mismo, obligándolas  a ir a la Parroquia a hacer las visitas por espacio de cuatro años seguidos.  Después de la tormenta sobrevino la calma, dando ejemplos de resignación y paciencia las Siervas de María.

Tras diez años de servicios, el Ayuntamiento adoptó la resolución de obligarlas a desalojar el edificio para cederlo a otros,  recibiendo la noticia a través de un comunicado. Enterada la población de dicha medida, protestó con energía. Las señoras Doña Rosa Castro de Zaldo, Doña Eugenia Segura de Sardiñas y Doña Enriqueta Casanova de Carol recogieron firmas en la población con la finalidad de que se dejase a las Siervas al frente del Colegio Llaca. La presión popular logró que el Ayuntamiento desistiese de su intento, pero muy pronto con el gobierno interventor por medio, las Hermanas dejaron el  colegio para siempre.

Durante estos diez años no se preocuparon las religiosas por proveerse de alguna residencia que les acogiera en caso de necesidad. Al ver por terminados sus servicios en el colegio, a dónde se dirigirían. Con la ayuda del Dr. Smith y su familia, quienes con ayuda de las principales señoras de la ciudad organizaron una suscripción que les permitió reunir dos mil doscientos pesos. Con aquella cifra, más los donativos de las casas de La Habana, Colón y el Hospital de Cárdenas, pudieron comprar un solar y hacer una casa nueva, a la cual se trasladaron el 28 de diciembre de 1900 e inauguraron su capilla el 6 de enero de 1901.
  •         Fundación de la Casa – Colegio en el Carmelo,  La Habana (1893)[1]

La Madre Purificación Chillarón, superiora de la casa de La Habana y Visitadora del resto de las casas en Cuba, se fijó en el pueblecito de El Carmelo, en aquellos años cercano a La Habana, hoy formando parte de la misma, para construir o comprar una casa donde las Hermanas pudieran ir a tomar los baños y descansar después de las numerosas jornadas de asistencia.  Por lo cual solicita permiso  a principios de 1893 a Mons. Manuel Santander y Frutos para comprar una casa en esta localidad por el precio de $ 1600.00 pesos.



Confiada en la Providencia, encomienda la obra a San José y compra la propiedad, a pesar de las contradicciones construye una capilla de nueva planta y suficientes habitaciones para acoger a las Hermanas necesitadas de descanso físico y espiritual. Finalmente, el 5 de noviembre de 1893 se bendice la capilla con el nombre de Nuestra Señora de la Salud, siendo la Madrina, la Sra. Dña. Juana Cayrós de Ruíz. Las Siervas de María se contaban en número de hasta treinta y seis pues las casas cercanas quisieron acompañar a la Madre Purificación en la bendición de aquella casa que era para todas.

La comunidad estuvo inicialmente formada por Sor Carolina Barbarín como Hermana Mayor, Sor Rafaela Jiménez y Sor Irene Gallego.

El día 8 de enero de 1894 se abrió el colegio asistiendo 22 alumnos de ambos sexos, que nunca antes habían asistido a clases ni tenían noción de  religión.  La matrícula ascendió hasta setenta y dos en poco tiempo.  Para el próximo curso se inscribieron 50 alumnos en el colegio.

Aquella casa pensada inicialmente en lugar de descanso para las Hermanas fatigadas y cansadas, se convirtió en lugar de cultura y conocimiento donde la caridad reinaba extendiéndose a los habitantes de aquel poblado.

Manuel Bonet



[1]  Apuntes, LXXVII Fundación de la Casa Colegio en el Carmelo, La Habana, pág. 664 – 665. 



[1]Cfr.http://www.ecured.cu/index.php/Cl%C3%ADnica_del_Neurodesarrollo_Rosa_Luxemburgo