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martes, 31 de marzo de 2015

En la escuela del H. Exupérien

Desde 1905 hasta 1928 hemos visto al Hno. Victorino, ocuparse de manera continúa de dar clases en el colegio La Salle del Vedado interrumpido con una breve estancia en el Colegio San Julián de Güines. En estos años ha compartido su vida escolar con el desarrollo de pequeñas obras apostólicas compartidas con otros Hermanos.

Sin embargo, estos intentos no le llenan el corazón, sueña con una obra eclesial con el horizonte cubano como marco para acoger a esta juventud necesitada de Cristo. En los orígenes de su vocación lasallista hay un hombre de Dios que marca su vida: el Venerable Hermano Exuperiano Mass.   Lástima que no se haya podido estudiar de una manera crítica y seria, la relación que existe entre ambos.

Venerable Exupérien Mass
(1829 - 1905)


El H. Exuperiano actúa como Hermano Asistente del Superior General cuando Hno. Victorino toma el hábito religioso y vive su noviciado. Coinciden en varias ocasiones y logran dialogar.  Como religioso es un hombre observante, pero como lasallista el corazón desborda con sus múltiples actividades en pro de los jóvenes.  El autoriza su salida hacia Canadá o hacia dónde se halle la voluntad de Dios para con él.

El Hno. Exupérien ha logrado involucrar en 1879 al instituto lasalliano en la Oeuvre des Patronages de la Seine o las obras de la juventud que logra reunir, a 3 500 jóvenes en 23 centros escolares para actividades extraescolares. Más tarde crea la Sociedad de San José Benito Labre, que se convierte en un semillero vocacional, aportando a la iglesia francesa más de 300 sacerdotes y religiosos.  Luego crea una Casa de acogida, donde los jóvenes empleados del comercio podían comer en buena compañía.

Dos hombres signados por la fe.


Cuando le nombren Visitador y más tarde, Asistente del Superior General podrá ver a los Hermanos guiar a los jóvenes franceses como Hermanos mayores por las calles, no solamente en los centros escolares. En su obra juvenil marca un antes y un después en la historia lasallista, solo comparada con la obra juvenil creada por el Hno. Victorino. La influencia del Hno. Exupérien  cruzará los mares un día dejando huella en Cuba.  Cuando se den los primeros pasos para fundar el 11 de febrero de 1928 la obra de la Juventud Católica Cubana, vivirá una constante inculturación de su obra.


No es una copia, sino un antecedente lasallista. La obra del Hno. Exupérien se suscribió a las obras lasallistas francesas, desapareciendo prácticamente en 1905 con la secularización de los Hermanos; la obra del Hno. Victorino se expandió por todas las parroquias y colegios cubanos brincando a otros países donde los Federados se exiliaron. Tras la creación de la Juventud de Acción Católica y su expansión en toda la isla, hubo un aumento considerable de vocaciones a la vida sacerdotal, religiosa y al matrimonio. Cuba vivía una verdadera evangelización. Finalmente nos encontramos la creación del Hogar de Jóvenes Universitarios y la fundación de numerosos grupos para cubrir las necesidades de la juventud cubana.  Hubo dificultades y graves incomprensiones  en el seno del Distrito Antillas y no faltó quien juiciosamente sentenció: “si la obra es de Dios, permanecerá” ( Hch. 5, 39) y la obra creció en las manos de Dios.
Manuel Bonet

jueves, 6 de noviembre de 2014

Hermano Victorino: en medio de una encrucijada

El Pensionado de Nuestra Señora de France, en Le Puy, se abre bajo la sombra de la imagen de María Santísima, gracias a la intervención del Hno. Paulino (Philippe Combes 1810 – 1871).Verán, siendo Director de La Chaussade en 1850 propone al Hno.  Felipe, Superior General, contribuir a la construcción de la estatua de Nuestra Señora de Francia, pidiendo un centavo a cada uno de los 300 000 alumnos de los Hermanos en aquel país, pagando así el pedestal de la estatua que tiene sabor lasallista. El Hno. Felipe lo pensó, lo consultó y al final, accedió. Aquella imagen de María Santísima se levanta sobre piedras lasallistas. Nombrado Visitador entre los años 1851 y 1860, su primer obra lasallista se levantaría a su sombra.

Cuando el Hno. Nymphas Victorin llega al Pensionado de Nuestra Señora de Francia, es director el Hno. Altigien – Louis (Théodore Vallés 1846 – 1912), como lo han sido los últimos Visitadores de Haute Loire. Sin embargo, delega sus funciones de Director en el H. Nicet Ernest, desde 1897, vivirá la secularización y mantendrá a toda costa la obra lasallista.  La comunidad lasallista cuenta con 30 Hermanos que dan lo mejor de sí. Le destinan a la clase de los pequeños. Para él, ha llegado la hora de poner en práctica lo aprendido durante estos años de formación.

En julio de este año, obtiene el título de Maestro Normalista, él mismo lo recordará casi sesenta años después: “A los 19 años obtuve el título de Maestro Normalista, y empecé mis primeros ensayos en la enseñanza con un grupo de pequeños” (Cfr. P. 25)    

En septiembre su comunidad recibe a numerosos Hermanos que vienen a realizar el retiro anual. Asiste el H. Visitador, H. Exupérien, que en medio de las dificultades escolares que presenta el Ministro Combes contra las congregaciones educativas, invita a los Hermanos a “secularizarse” para mantener las obras lasallistas de los Distritos de París  y el Haute Loire. 

Nuestra Señora de Francia, en Le Puy. 

Gracias a Rigault podemos documentar esta decisión tan difícil de entender: "En una noticia conservada en los archivos del distrito del Puy que relata la carrera del Hermano Visitador Altigien-Louis, está escrito: “Más de un Hermano sintió cierta sorpresa ante la actitud del santo Hermano Exupérien y su piadoso colaborador, el Hno. Altigien: ambos, ejemplares vivos de la Regla y en quienes el espíritu del Instituto se encontraba como encarnado, fueron partidarios de la secularización, sobre todo para los individuos de Haute-Loire y de la Lozère… Consideraban que la formación impartida por la congregación a sus miembros, había debido colocarlos a la altura de la prueba”.


El Hermano Asistente acudió al Puy durante el verano de 1904: “Nos predicó la confianza, dice el Hermano Aimable-Joseph, nos instó a conservar la fidelidad a nuestra vocación, aunque tuviéramos que secularizarnos para salvar las escuelas”. (Cfr. Rigault, Georges. Les temps de la "secularisation" 1904 - 1914, Maison généralice FSC ("Etudes Lasalliennes", 1), Rome, 1901)



En cualquier caso, el "secularizarse" tenía una connotación terrible: oficialmente rompieron todos los lazos con sus congregaciones; éstas les remitieron una carta de secularización y borraron sus nombres de los registros, en previsión de controles policiacos o inspecciones judiciales. fueron censados como peronas que habían renunciado a sus compromisos canónicos, es decir, a sus votos, a la vida común y al hábito religioso. En la realidad, sin embargo, conservaron la relación con sus congregaciones, practicando una verdadera "cultura de la clandestinidad" (por no decir de la resistencia), llevando una especie de doble vida: "monsieur" o "mademoiselle" en la ciudad, "hermano", "hermana" o "sor" en su fueron interno y en el trato que pudieron mantener con sus institutos. (Cfr. Cabanel, Patrick.  Panorámica general del exilio congregacionista, AHlg 14 (2005) 97 - 108). Algunos Hermanos reconocerían que gracias al H. Exupérien se salvó la obra lasallista en Francia, aunque en su momento no se entendía la situación de los Hermanos "secularizados"  

No me imagino cómo cayó la propuesta para los Hermanos. En el caso del H. Nymphas Victorin, ya sabemos su respuesta. Le busca y solicita salir del país a cualquier destino misionero. Le escucha y no le dan una respuesta inmediata. Habrá que esperar.


Al terminar el retiro anual, el 8 de septiembre de 1903 emite sus primeros votos como religioso Lasallista, que para él, tienen sabor de eternidad.

El 7 de julio  se votaba y promulgaba la Ley de supresión de las congregaciones religiosas del Ministro Combes. Tras la votación de la ley, los Hermanos de La Salle como otras congregaciones e institutos de apostolado educativo, veían imposible la realización de su labor educativa en su tierra natal. Los Superiores Mayores presentaron a los 10 651 Hermanos la posibilidad de:

  • Partir al exterior, hacia el destierro.
  • Permanecer en Francia, aparentemente “secularizados”
  • Salida voluntaria de la Congregación.
  • Los Hermanos ancianos podían permanecer en Francia.


Para los que decidieron marcharse y vivir en otras tierras su vocación de religiosos educadores los Superiores Mayores estudiaban las ofertas de fundación que se realizaban de distintos puntos del planeta.

Mientras tanto, su hermano Pierre (1888 – 1975) ha ingresado en el Noviciado Menor de St. Claude el 19 de marzo de 1902. Ingresa en el Noviciado de Besancon el 1º de julio de  1904, su Visitador, el Hno. Reticius, Asistente a la vez, empuja a los Hermanos jóvenes hacia el Canadá. El 23 de julio  toma el hábito y parte al Canadá al día siguiente.  El joven Hno. Rolland – Arsene es enviado a Maisonneuve, cerca de Montreal  a terminar su noviciado.

En enero de 1904, el Hno. Nymphas Victorin solicita por escrito la salida del país,  no desea secularizarse sino ser fiel al Señor por el resto de su vida. 

Figura de San Juan B. de La Salle en el Vaticano.

Paradójicamente el 27 de octubre, en presencia del cardenal Merry del Val, se colocaba en uno de los nichos interiores de San Pedro del Vaticano, una estatua de San Juan Bautista de La Salle, obra de Aureli. 

Manuel Bonet

martes, 4 de noviembre de 2014

Hermano Victorino: Novicio

El Noviciado según la actual Regla de los Hermanos de las Escuelas Cristianas es  “la experiencia privilegiada de iniciación a la vida religiosa del Hermano” (Cfr. Art. 90), en el cual debe darse un encuentro personal con Cristo a través de la oración, el silencio, la vida fraterna y comunitaria.

A la mañana siguiente de la toma de hábito, la vida diaria tomaba un nuevo sabor para aquellos dieciséis novicios: revestir la sotana que habían usado tantos Hermanos, algunos mártires como el H. Salomón Leclerc, secretario general (1745 – 1792) o los mártires Lasallistas de los Pontones de Rochefort: HH. Rogelio, Uldarico y León.  Se sentían a gusto poniéndose la corteza, ahora necesitaban ser troncos firmes.

B. Hno. Salomón Leclerc.
 Se estudia un milagro en tierra venezolana que podría llevarle a los altares. 

Primero el contacto con el Fundador: Guibert, menos copiosa o Blain, más ejemplarizante. Eran las biografías que se tenían a la mano. La Colección de varios trataditos, probablemente la primera Regla de los Hermanos. Aprender de memoria algunos puntos: el espíritu del Instituto, el método de oración, los temas de conversación de los Hermanos. Además, el uso de las Meditaciones para todo el año de noviciado, sin notas marginales, sin citas bíblicas señaladas, tal y como las habían usado generaciones de Hermanos que oraban con ellas.

En la mañana de la Navidad, podrían saborear aquellas palabras del Señor de La Salle que les recordaba: “Somos pobres Hermanos, olvidados y poco considerados por la gente del mundo. Sólo los pobres vienen a buscarnos, y no tienen nada que ofrecernos más que sus corazones, dispuestos a recibir nuestras instrucciones” (MF. 86, 2,2)

Renovar su deseo de consagración, en la fiesta de la Presentación del Señor: “Vosotros os ofrecisteis a Dios cuando dejasteis el mundo. ¿No retuvisteis entonces nada de vosotros mismos? ¿Os habéis entregado por entero a Él? ¿No habéis revocado la ofrenda que entonces hicisteis a Dios? No debéis contentaros con haberos ofrecido a Él una vez. Tenéis que renovar esta ofrenda cada día y consagrarle todas vuestras acciones, no haciéndolas sino  por él” (Cfr. MF 104, 2, 2).

La lectura diaria del Evangelio, principal regla del Hermano así como la Imitación de Cristo. Además de la Regla escrita por La Salle en 1718, y probablemente recién impresa que en 1901, se había vuelto a imprimir con el sello de la Casa Madre en París. Aprender sus numerosos detalles, para ser un buen religioso. Una regla “puntillosa” decía en mis años de formación un Hermano español, pero que ha dado numerosos Hermanos santos, vean ahí al Hno. Benildo Romancon, modelo de Hermano y de Hermano Director.

Santo Hno. Benildo Romancon.
Modelo del Hermano Director, promotor incansable de vocaciones.
En fin, el noviciado era crecer, estirar los brazos para tocar el infinito, para “consagraros por completo a la Santísima Trinidad, para contribuir, en la medida que pudieran, a extender su gloria por toda la tierra. A este respecto, en el noviciado se debían penetrarse del espíritu de vuestro Instituto, y animarse del celo con que Dios quiere que estéis henchidos, llenos, para comunicar a los niños el conocimiento de este sagrado misterio” (Cfr. MD).

Para octubre de 1902, el trabajo debería estar hecho, el novicio había luchado por ser un hombre interior según el modelo de san Juan Bautista de La Salle y podía unirse a través de los votos religiosos de obediencia, castidad, pobreza, estabilidad en la sociedad para el servicio educativo al cuerpo del Instituto.


San Juan Bautista de La Salle.
Imagen que preside el retablo de la Iglesia de la Casa General, Roma. 


Lo que nadie podía prever era que el Hermano Nymphas Victorin no podía emitir sus primeros votos porque no contaba con la edad canónica, habría que esperar un poco más. El H. Exupérien le envío una obediencia, no iría al Escolasticado por su excelente preparación lograda antes del noviciado, sino al Pensionado de Nuestra Señora de Francia, pero eso es capítulo aparte.  
Manuel Bonet