jueves, 11 de abril de 2019

¡El Hno. Victorino es Venerable!


Hace cincuenta años, en el viejo misal de mi bisabuela se escondían algunas estampas: entre olas la Virgencita de la Caridad del Cobre, un san José con el niño, san Antonio de Padua y un San Juan Bosco.  Claro, no faltaba san Francisco Javier, el apóstol misionero ni tampoco el arzobispo de Santiago de Cuba, san Antonio María Claret.

Hoy, el devocionario cubano, se ha enriquecido y en mis manos tengo las estampas del venerable P. Félix Varela Morales, del héroe de la caridad, el beato José Olallo Valdés,  del joven agustino José López Piteira que no quiso abandonar su comunidad para salvar su vida de las balas comunistas españolas, del ya venerable P. José Vandor Puchner, salesiano, de la sierva de Dios Ma. Francisca Yáñez, religiosa Filipense Misionera de la Enseñanza,  la venerable sor Ma. Soledad Sanjurjo Santo, religiosa Sierva de María  y últimamente, el Hno. Victorino de la Salle, hace unos días ya declarado Venerable.  


Por la isla caminaron en estos cinco siglos de evangelización y conquista numerosos santos, de algunos de ellos y ellas he hablado en otros momentos.  Mártires: Carmelitas, Vicentinos, Salesianos, Escolapias, Hermanos de La Salle, Pasionistas, Siervas de María y otros muchos. Claro, faltan muchos por mencionar, pero no quiero ignorar a los dos siervos de Dios, Mons. Eduardo Boza Masvidal, obispo auxiliar de La Habana (+ 2003), Mons. Adolfo Rodríguez Herrera (+ 2003), arzobispo de Camagüey. No quiero ignorar a Mons. Agustín Román, obispo y párroco de la Ermita de la Caridad del Cobre (+ 2012), de quien espero pronto se pueda abrir su causa de canonización.

El decreto de Venerabilidad del Hno. Victorino de la Salle, dado el 6 de abril de este año, es un momento para alegrarnos con el Señor por el don reconocido de su santidad. Una confirmación de una vida cristiana marcada por la heroicidad de las virtudes teologales, cardinales y propias de su estado.  

Por lo cual, es tiempo propicio de nuevos estudios sobre su persona, su obra catequística, su participación eclesial que no solo se reduce a la fundación de la Acción Católica Cubana, su vida religiosa como religioso Hermano de las Escuelas Cristianas.

Poder decir hoy “¡El Hno. Victorino es Venerable!” ha implicado varias décadas de difusión, estudio, compilación de documentos y testigos. Ojalá que pronto podamos verlo beatificado, pero para ello debemos rezar, confiarle nuestros problemas y los de otros para que pronto llegue el milagro que haga avanzar su causa.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Empezamos la cuenta regresiva....


El próximo 15 de noviembre de 2018, se reunirá en la Congregación para las causas de los santos, el Congreso teológico para la discusión y análisis de la Positio super virtutibus del Hermano Victorino de La Salle, por lo cual dentro de poco empezaremos a contar de manera regresiva la añorada fecha.




¿Qué podemos hacer como ex - alumnos y federados, devotos, familia Lasallistas? Rezar.

Unirnos todos como uno solo y pedir confiadamente al Espíritu Santo que guíe las mentes de aquellos teólogos que después de analizar la Positio, opinarán sobre su vida, virtudes y fama de santidad de aquel Hermano callado que conocía a todos de nombre y rostro en el colegio y en la Acción Católica.

Acercarnos como familia a la Santa Misa y a la Confesión. 

Confiemos a María de la Caridad de Cobre el Congreso Teológico como un momento de nuestra historia patria.

Vivamos este momento en un clima de oración y esperanza, pues sólo podemos rezar y esperar.

Manuel Bonet Ochoa.

viernes, 16 de junio de 2017

Hno Victorino: su corazón mariano

Hablar de la presencia de María, Madre de Jesús en la vida del Hno. Victorino de la Salle es ubicarlo en la estela mariana de doctrina, prácticas y devociones propias que dejo el Sr. de La Salle a los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

Nuestra Señora de Lourdes, en Francia.

El culto a Nuestra Señora de Lourdes hizo en su corazón un altar en el que depositó los rostros familiares, la salida de Francia, el destierro en el gélido Canadá, la llegada a Cuba.  

Más tarde, el contacto en Cuba con los chicos y la Virgencita de la Caridad del Cobre mostró su lado más íntimo y apostólico: la incomparable lista de alumnos y conocidos, de padres de familias, de sacerdotes. Por en su corazón brillaron por siempre dos nombres: Lourdes y Caridad.

Lourdes fue testigo de sus correrías apostólicas en pos de la fundación de la Juventud Católica, la Federación, los exvotos a sus pies.


Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.

A la Caridad le encomendará más tarde los Grupos de Matrimonios que en tierra cubana nacieron y conocieron el duro exilio, maltrechos y desarrapados, bajo la dictadura castrista por otras tierras. En su exilio, muchas llevarían con los recuerdos alguna medallita al cuello, de la flor más hermosa de los campos cubanos. En su corazón, el Hno. Victorino portará una estampita con una plegaria de sueño y esperanza.

Amada Virgen de la Caridad,
Madre de los cubanos:
Yo te veo llorar por cuanto sufren
y han sufrido tus hijos.
Madre querida, la prueba es dura y larga…
Basta ya de penas, de lágrimas, de separaciones.
Ten compasión de tu pueblo que tanto te quiere.
Oye nuestras súplicas…
Aplasta pronto la cabeza de la serpiente roja
que atormenta la Patria,

y te prometemos hacerla mejor y más cristiana.


Manuel Bonet Ochoa 

martes, 23 de mayo de 2017

A cualquier hora del 1o de Noviembre

 Así se tituló la entrada que le dedicó Jorge López Teulón en su blog (http://www.religionenlibertad.com/cualquier-hora-del-noviembre-carcel-san-anton-18604.htm), al hablar del martirio del joven agustino nacido en Cuba, fray José López Piteira.

Era el día de Todos los Santos, y a los santos del cielo, se unieron por el martirio, una cincuentena de frailes agustinos que se ganaron la palma del martirio, víctimas del comunismo en España.


Fray José López Piteira si bien nació en Cuba, sus padres eran inmigrantes gallegos que dejaron su Galicia natal para probar fortuna en alguna de las colonias españolas en ultramar. El 2 de febrero de 1912 nació José, en Jatibonico, actual provincia de Ciego de Ávila. 

Su padre, D. Emilio López Vilelo contrajo matrimonio con Doña Lucinda Piteira Romero, ambos naturales de Dacón, Maside, Galicia.  El 19 de julio de 1904, la Providencia les bendice con la primogénita, a quien le pondrán el nombre de Rosa. Casi un año más tarde, nace Francisco, el 16 de diciembre de 1905.

Entre 1906 y 1907 el matrimonio emprende viaje hacia Cuba, dejando a los pequeños al cuidado de los abuelos. En la mayor de las Antillas nacerán  Ma. del Pilar, el 21 de octubre de 1908, en Santiago de Cuba. Más tarde, ya establecidos en Jatibonico, nace Ma. de la Purificación el 9 de agosto de 1910; nuestro José el 2 de febrero de 1912. Vueltos a la Galicia natal, naceran Agustín (1918), Inocencio (1921), Julia (1924), José Benito (1926) y Ma. de la Caridad (1930).

Quien diría que este chiquillo nacido en Cuba, llegaría un día a la balconada de San Pedro del Vaticano. 
Manuel Bonet Ochoa

José Olallo Valdés el rostro de la misericordia

Hace algún tiempo he querido escribir sobre nuestro querido Beato fray José Olallo Valdés, el rostro de la misericordia en la Cuba del siglo XIX y "un campeón de la caridad cristiana" (José Saraiva Martins, Homilía de la Beatificación, Plaza de la Caridad, Camagüey, 29 de noviembre de 2008), sin embargo el tiempo sigue siendo una dificultad.

Cuba recordemos que no tenía ningún Beato propio, muchos habían laborado en nuestras tierras. Nombres y mujeres del evangelio. No se desconocía la obra del Venerable  Félix Varela y Morales Sin embargo, no fue hasta el 28 de octubre de 2008 que en la beatificación de los numerosos mártires españoles en la Plaza de San Pedro del Vaticano, se escuchó el nombre del joven agustino, fray José López Piteira, nacido en Jatibonico (1912 - 1936).



Un año después, el 29 de noviembre, le tocó el turno de verle en los altares al ya conocido fray José Olallo Valdés, el Padre de los Pobres.  El Superior General de los Hospitalarios de San Juan de Dios, Hermano Donatus Forkan, previa a la celebración recordaba, "esta beatificación es para nosotros otro punto fuerte de la historia de la hospitalidad, que ha perdurado a lo largo del tiempo y que sigue siendo válida, hoy más que nunca".  

Después, le ha tocado el turno a fray Jaime Oscar Valdes (La Habana,1891 - Playa de la Malvarosa, España, 1936), quien el 13 de octubre de 2013 fue reconocido como mártir y testigo de Cristo en el Complejo Educativo de Tarragona.


Manuel Bonet Ochoa




martes, 4 de abril de 2017

El Hno. Victorino sigue haciendo lio

       Hace como dos meses no escribo en este espacio, no por falta de tema, que se sobran para dar a conocer a esos numerosos testigos que cruzaron de un extremo a otro a nuestra Cuba, sino porque últimamente he estado muy ocupado en el trabajo.

       En el pasado 2016, diferentes medios de comunicación cubrieron la presentación de la Positio super virtutibus del estimado Hno. Victorino de La Salle, en Miamo y San Juan de Puerto Rico.

          El Hno. Victorino sigue haciendo lío, ahora en la Santa Sede.


Con el No. 2279 se identifica el proceso de canonización del Hno. Nymphas Victorin Arnaud Pagés (1885 - 1966), en la Congregación para las Causas de los Santos, en Roma. 
Después del 16 de abril del 2016, una nueva pagina se escribió en el Iter de su causa, con la presentación de la Positio - un extenso compendio de su obra y sus virtudes - como muchos conocemos.
        El próximo 18 de noviembre del 2018, se hará el congreso para el estudio sobre la Positio de nuestro Vitico.

         Apropiándome de una frase de Teresita Soneira, "el Hermano Victorino... que es un Hermano de los buenos" puede que pronto se le dé el título de Venenrable. ¿En qué podemos ayudar? Sigamos rezando para el Espíritu ilumine a los teólogos y Cardenales que intervendrán en este momento histórico y sancionen su causa de manera positiva.

       Así que echémosle ganas y pongámonos a rezar.
El Hno. Rodolfo Meoli, Postulador general de los FSC presenta la Positio en Miami.

martes, 10 de enero de 2017

Un futuro cardenal del siglo XIX, en la historia de Cuba


En Quintana del Pidio, provincia de Burgos nací un 18 de junio de 1833. Hijo de Ambrosio Sancha y Baltasara Hervás.  Ante una muerte pronta, un vecino del pueblo con el “agua del socorro”, le robó al párroco el privilegio del bautismo.
Mi herencia fueron los callos en las manos de mis padres pues siempre fuimos campesinos pobres sin hacienda ni propiedades.
Beato Ciriaco María Sancha y Hervás.
Tapiz de la beatificación.
Algo descubrió mi padre en mi que me permitió tomar clases de latín y de gramática, lo que me permitió con la ayuda del párroco ingresar en el Seminario de Santo Domingo de Guzmán en Burgo de Osma (Soria). Por mis resultados y mis actitudes obtuve una beca que me permitió ampliar los estudios sacerdotales. El 27 de febrero de 1858 fui ordenado sacerdote.  Aún recuerdo las palabras del celebrante y el óleo oloroso en mis manos, lo rápido que se agita el corazón cuando las manos de los presbítero se imponían en mi cabeza, junto a una gran certeza: “portas un tesoro en una vasija de barro”.
En septiembre de 1861 obtuve el título de licenciado en teología en el Seminario Pontificio de Salamanca y al año siguiente dejé España, y partí como Secretario de Mons. Primo Calvo Lópe, nuevo Arzobispo Santiago de Cuba.

Anillo y pectoral del Beato Ciriaco María Sancha.
http://www.architoledo.org/centenario_sancha_blanco/exhumacion_sancha/slides/006.html 
En 1868 en Cuba estalla la Guerra del 68: los criollos buscaban independizarse del gobierno español. El caos, la proliferación de enfermedades tropicales, la falta de alimentos y el aumento de heridos de ambos bandos, me impulsó a buscar una respuesta a aquel contexto de misericordia. Dios que va escribiendo derecho en renglones torcidos, me permitió conocer a través de la reconciliación y la dirección espiritual a un grupo de señoritas que se convirtieron en la semilla de las Hermanas de los pobres inválidos y niños pobres, hoy Hermanas de la caridad del Cardenal Sancha.
En este período fui nombrado Vicario capitular sede plena, y viví el cisma de la Iglesia de Santiago de Cuba cuando el gobierno español nombró Arzobispo a un sacerdote sin contar con la Santa Sede. Aquella situación me condujo a la cárcel y al destierro entre octubre de 1872 y abril de 1874. Al concluir el cisma, continué con mi labor pastoral. De aquellos años fueron los primeros tramites para lograr la unión de mis Hermanas de la caridad a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, por lo cual estas se vieron en la necesidad de trasladarse a la isla de Cuba y así, providencialmente, empezó su expansión misionera en Hispanoamérica.
El 7 de julio de 1875 recibí el anuncio de haber sido presentado para obispo auxiliar de Toledo con sede en Madrid, y ese mismo día contesté con un gran fiat a la voluntad de Dios. Finalmente el 12 de marzo de 1876 recibí la consagración episcopal de manos del cardenal de Toledo, asistido por los Obispos de Ávila y Pamplona.  Desde aquel día, añadí a mi nombre de pila, el nombre de María, como expresión de mi afecto y devoción.

Solideo del Beato Ciriaco María Sancha.
http://www.architoledo.org/centenario_sancha_blanco/exhumacion_sancha/slides/006.html

Durante este período mi labor pastoral aumento al confiárseme la animación pastoral de la vida religiosa de la arquidiócesis de Toledo, teniendo encuentros con las diferentes y numerosas comunidades religiosas. Así conocí a santa Vicenta María López y Vicuña que ponía las bases para la fundación de las religiosas de María Inmaculada con un amplio apostolado entre las sirvientas y personal de servicio doméstico.
En 1882 fui nombrado obispo de Ávila, mostrando mi mayor preocupación en los sacerdotes y las vocaciones sacerdotales, principalmente de aquellos jóvenes pobres que deseaban ser sacerdotes un día. Ellos deben ser la intención más cercana al corazón de todo  obispo, porque la primera es el deseo de estar con Jesús sacramentado.
Preconizado como obispo de Santiago de Compostela, la mano providente de Dios se manifestó de tal manera que fui nombrado obispo de Madrid – Alcalá. Confiado en María Santísima, el 8 de diciembre de 1886 entré en mi nueva diócesis. En 1892 pasé a la archidiócesis de Valencia y dos años más tarde, fui promovido a cardenal con el título de San Pedro “in Montorio” por mis perseverantes trabajos apostólicos en Cuba, Ávila, Madrid y Valencia, pero lo que la bula no decía es que mi trabajo episcopal tenía sus cimientos entre los pobres con quienes compartía fe y vida.

El 25 de febrero de 1909 el Señor me llamó a su lado, pobre, pobre, el cardenal de Valencia.
Urna - relicario del Beato, en la Capilla de San Pedro, Catedral de Toledo.
Fotografía David Garrido en www. preguntasantoral.es
Manuel Bonet Ochoa