sábado, 8 de noviembre de 2014

Hermano Victorino: exilio en Canadá.

El exilio es una realidad terrible difícil de expresar en su realidad semántica, sólo quien le ha vivido sabe el significado profundo de su realidad. Siempre es terrible tomar esta decisión, pero hay cientos de causas para tomar esta opción. El destierro del Hno. Nymphas Victorin en 1904 fue motivado por la preservación de su vocación como hemos visto.

Quien toma el camino del exilio, no tiene mucho tiempo para despedidas. Si cabe una es para decir adió al padre y a la madre.   En 1963, el Hno. Victorino recordaba a grandes rasgos aquellos momentos, no menciona al padre, pero si la despedida de su madre.  “Mi hermano y yo éramos menores; él de 16 y yo de 19. Aunque consciente del sacrificio que hacía, nuestra madre nos animó a seguir la vocación despidiéndonos con lágrimas, pero fuerte el corazón… Pudimos volverla a ver solo una vez 26 años más tarde, muriendo ella al poco tiempo” (Morales, p. 257).

No será el único Hermano Lasallista que solicite abandonar Francia. El exilio de tantos Hermanos  suponía un gran reto para los Superiores. Fuera de Francia el Instituto contaba con una discreta presencia en algunas naciones, y ahora, se necesitaban muchas fundaciones.   Desde mediados del siglo XIX, las peticiones de fundaciones en distintos países se amontonaban en alguna gaveta de los archivos de la Casa General en París. Había que gestionar rápidamente las posibles fundaciones, enviar Hermanos que lograsen abrir escuelas gratuitas en aquellas latitudes y esto, lo más pronto posible.

En Canadá, el Hno.  Asistente Réticius y el Visitador Bernard Louis habían organizado el exilio del Distrito de Besancon, por lo cual 221 Hermanos atravesaran el océano en busca de nuevas comunidades lasallistas. “El primer contingente, que embarcó en el Havre el 20 de febrero de 1904, estaba formado por novicios o Hermanos jóvenes, guiados por sus formadores, los Hermanos Régis-François, Ribert-de-Jésus, Rembert y Renobert-Jules” (Rigault, T. X, p. 49). Tras nueve días de travesía, para los 70 Lasalianos que formaban este primer grupo, el barco “Champagne” hizo escala en New York.  Desembarcaron y en la noche, tomaron el tren para Montreal, adonde llegaron el 1º de marzo de una violenta tormenta de nieve.

Barco La Champagne. 

El Hno. Nymphas Victorin será enviado al Escolasticado de Montreal inicialmente, él recordara sus primeros intentos lasallistas en Canadá: “Pasé los mese finales del Curso en el Escolasticado de Montreal, repasando las matemáticas a algunos estudiantes. En agosto me destinaron a la Academia Comercial de Quebec para hacerme cargo de un Primer Año de Comercio, que llamaban “clase especial”.

Efectivamente, la clase era especial. Se componía de 17 alumnos, algunos mentalmente atrasados, y varios “cabezas fuertes”, todos de 15 a 19 años… Yo era apenas mayor que ellos pues solo tenía 19 años. Tuve dificultades para dominarlos, pero a fuerza de paciencia llegué al final del curso 1905 sin graves incidentes. Allí probé por primera vez las bajas temperaturas invernales de aquellas regiones” (Morales, p. 27 – 28)


Se necesita siempre valor para asumir el exilio.   
Manuel Bonet

No hay comentarios:

Publicar un comentario